Historia



CAPITULO XXIX

EL CONFLICTO SOBRE LA ELECCIÓN DEL MAYORDOMO DE LA IGLESIA.

En abril de 1574 va a surgir un nuevo conflicto entre los poderes locales y los visitadores de la Orden de Santiago, cuando durante una visita realizada por éstos a la localidad, ordenaron que el mayordomo de la iglesia debía ser un clérigo, y como consecuencia de ello, se reúnen el quince de dicho mes, los oficiales del Ayuntamiento con el objeto de cumplir el mandato de los visitadores. Los reunidos son los alcaldes Juan Díaz y Bartolomé Mejía y los regidores Alonso Gómez, Gonzalo Gómez Serrano, Juan Moreno, Juan Gómez Herreros y Juan Ruiz, junto con el cura de La Solana. Tras discutir el asunto se llevó a cabo la votación, en la que el cura se decantó por el bachiller Alonso Mexía para el cargo, pero los oficiales del Ayuntamiento votaron al bachiller Francisco López, clérigo al igual que el anterior, el cual salió elegido por siete votos a uno. A pesar de que nombraron como mayordomo de la iglesia a Francisco López, los miembros del Ayuntamiento hicieron una protesta, pues la costumbre que se tenía en la villa, era de nombrar un lego para dicho puesto (1).

El seis de junio del mismo año, se discute un nuevo mandamiento de los visitadores, que ordenan que el mayordomo de la iglesia “venda los hornamentos y materiales que parece que no tiene necesidad la dicha yglesia” , lo que es visto como una nueva intromisión en la jurisdicción y funciones del Ayuntamiento, pues hasta ese momento el que se encargaba de esos menesteres era el procurador del mismo (2) . Los procuradores eran oficiales de la villa con funciones similares a los jurados: vigilancia de privilegios de la ciudad y sus vecinos, fiscalización de otros cargos del concejo, confección de padrones y sobre todo, la inspección y gestión de los repartimientos y otros tributos (3) .

Este nuevo problema, sumado al anterior, provocó que el Ayuntamiento recurriera al Consejo de Órdenes Militares, para evitar que se invadieran sus competencias, dando lugar a un pleito, que se va a desarrollar a comienzos del año 1575. La Provisión Real en la que aparece la denuncia está fechada el 20 de diciembre de 1574, entregándose al día siguiente un poder por Don Antonio de Padilla y el licenciado Lope de Guzmán para que se tomen las declaraciones necesarias para resolver el asunto, y en ella indican que el conflicto ha sido provocado por el mandato dado por varios visitadores de la Orden de Santiago, en el que ordenaron que el mayordomo de la iglesia de Santa Catalina fuese clérigo, así como que vendiese “ciertos hornamentos e otras cosas” de la iglesia. Este hecho iba contra la costumbre que tenía el Concejo de nombrar como mayordomo de la iglesia a un lego, que por norma general había desempeñado con anterioridad otros cargos públicos, por lo que poseía la experiencia necesaria. La denuncia enfrentará por un lado al “Concejo, justicia y regimiento de la villa de La Solana ” y su procurador Juan de Cámara, y por otro lado al licenciado Jerónimo de Santiago León, cura de la villa y al mayordomo Francisco López, clérigo nombrado para ejercer dicho cargo(4).

Cruz de la Orden de Santiago en la puerta de entrada llamada "Puerta del Santiago" en la Iglesia de Santa Catalina

El poder de los visitadores de las Órdenes Militares era todavía muy importante en el último tercio del siglo XVI, y sus órdenes y mandamientos eran de obligado cumplimiento, no sólo por las autoridades religiosas sino también por las civiles, e incluso es curioso un caso que se da en una población bajo jurisdicción calatrava, Moral de Calatrava, en la que los visitadores mandaron que se colocara una pintura con la imagen de “Nuestra Señora” (Virgen María), en la cámara del ayuntamiento, para que los oficiales del Concejo pudieran rezar antes de tomar sus decisiones, y les guiara en el correcto gobierno de la villa(5) . Como las Órdenes poseían la potestad soberana sobre sus distritos y por tanto la administración de justicia, las decisiones de los visitadores sólo podían ser recurridas a los tribunales del Consejo de Órdenes Militares, que poseían los niveles superiores de apelación.

El 4 de enero de 1575, en La Solana , ante Pedro de Monguía, escribano de su Majestad, “y de los testigos escriptos” comparecerán el alcalde ordinario Alonso de Castro, los regidores Alonso Gómez y Francisco García y el procurador del Concejo Diego de Bonjorme. A continuación el escribano notificó “el efecto de la Real Provisión al dicho bachiller Lopez en su persona, mayordomo que al presente es de la yglesia mayor de la villa, siendo testigo el bachiller Sabina” . En esta misma reunión se entregará el interrogatorio confeccionado por el Consejo de Órdenes, el cual será llevado a efecto a los testigos elegidos para el proceso. El interrogatorio constaba de las siguientes preguntas:

“1ª.- Si conocen las partes y tienen noticias del pleito.

2ª.- Yten si saben, creen vieron y oyeron decir o tienen noticia de 10, 50 o 100 años a esta parte o de memoria de hombres no es contrario, el concejo de la villa ha estado en posesión y costumbre de nombrar y elegir mayordomo de la iglesia y siempre han sido personas legas y no clérigos, y si han oído de sus mayores y ancianos que esto siempre fuese así.

3ª.- Si saben que la iglesia no tiene fábrica ni renta, y se ha hecho y edificado de las limosnas de los vecinos del dicho concejo.

4ª.- Si saben que la mayor parte de la limosna es de la sementera que los vecinos siembran y cogen para ella a lo cual el mayordomo asiste al tiempo de sembrar, hacer los barbechos y coger los panes.

5ª.- Si saben que el mayordomo es clérigo y no lego, y la sementera no es tan buena ni se recoge con tanto sazón a causa de quitar la mayordomía a los legos y dar al clero.

6ª.- Si saben que los mayordomos que han sido hasta agora, cuando era necesario deshacerse alguna cosa de ornamentos o venderse lo que sobrare, lo vendían con orden y asistencia e intervención del concejo.

7ª.- Si saben que las cosas que se han vendido con parescer del cura y mayordomo no se han administrado con tan buena cuenta y orden como se ha hecho hasta aquí con orden y parescer del concejo.

8ª.- Si saben que en la villa hay unos 12 clérigos, la mayoría pobres y ocupados y no pueden servir la iglesia y administrar limosna que se junta.

9ª.- Si saben si sobre la elección del mayordomo ha habido escándalo y murmuraciones entre los vecinos” (6)

El 18 de enero de 1575 dan comienzo los interrogatorios a los testigos, que en total ascenderán a diez.

El primero en declarar es Pedro Díaz Tarín, de 75 años, pariente de algunos miembros del Concejo. En su declaración indica que el Concejo siempre ha elegido al mayordomo y que ha sido persona lega. La iglesia tiene el diezmo de una casa que llaman “escusado” y que todo es poco para la obra de ésta. Los años anteriores de 1573 y 1574 se sembró la dehesa y el fruto que se recogió fue para ayuda del edificio y reparos de la iglesia, y lo hicieron los vecinos, poniendo la iglesia el trigo de la sementera y los socorros de mantenimiento, que el mayordomo llevaba a los trabajadores, a los que animaba todo lo que podía. Pedro opina que los mayordomos deben ser legos, pues los clérigos, como consecuencia de su hábito “reciben pesadumbre de salir a los campos y entender de administración” . Este año la siembra no se ha hecho con tanta seriedad ni provecho, lo que ha provocado murmuraciones entre la gente del pueblo. En cuanto a la venta de los ornamentos y cosas superfluas de la iglesia, opina que se debe hacer con la autoridad del Concejo, ya que el cura y los clérigos pretenden el aprovechamiento de la iglesia para sí, además de que los clérigos no deben “ser negociadores ni andar por las audiencias” .

El siguiente testigo Alonso Tercero, de 60 años, contesta prácticamente lo mismo, mientras que Francisco García de Loysa el Viejo, de 66 años, indica que si los vecinos no hubieran ayudado con limosnas, no se podría haber hecho la tribuna de la iglesia, “ni otros edificios della ni se podria sustentar” , y que en la villa habrá unos diez clérigos, todos muy “honrados y recogidos” , y aunque no son pobres tampoco se les puede considerar ricos, salvo dos o tres que “tiene bien el comer de su patrimonio” . Un nuevo testigo, Francisco Serrano el Viejo, de 60 años, nos muestra con claridad la aversión de los vecinos al hecho de tener un mayordomo religioso, al indicar que este año no envió a las sementeras a sus mulas ni a su criado por ser el mayordomo un clérigo, mientras estima que hay entre 10 y 12 clérigos “algunos naturales y otros no” .

Bernardo Díaz de Francisco Díaz, de 75 años, que conoce de vista tanto al cura como al mayordomo, dice que la iglesia es muy pobre, que sólo tiene unas pocas tierras y una casa del escusado, al tiempo que grandes gastos, por la tribuna que ha hecho, la torre y su remate que estar por hacer y el asiento de campanas, así como el retablo que no tiene y se tiene que construir. En su casa hizo “almoneda (7) de muchos bienes y cosas que la yglesia no habia menester por orden y asistencia del concejo” .

Los siguientes testigos: Pero González de Juan Sastre de 73 años, Pero Fernández de los Texedores de 70 y Simón García de 80, no aportaron ningún dato nuevo, siendo el último pariente de ambas partes, pues eran sobrinos suyos, tanto el mayordomo como un regidor, Alonso Gómez de Mateo López, afirmando que a pesar de ello dirá la verdad. Los dos últimos testigos son miembros de la importante familia de los Castro: Juan de Castro de Antón de Castro, de 50 años, que es hermano del alcalde ordinario y cuñado de un regidor, y Francisco de Castro de 60 años, que vuelve a recalcar que la iglesia tiene pocas tierras y una casa de escusado que valdrá unos 20.000 maravedíes anuales, al tiempo que hacen limosna con trigo y lana cuando esquilan y otras que “les mandan en sus testamentos” los vecinos de la villa, aunque la mayor parte de sus ingresos provienen del fruto de la dehesa del Concejo, y que todo ello lo sabe bien pues ha sido alcalde ordinario cuatro veces y otra regidor (8).

El 25 de enero acaban los interrogatorios, al no presentarse más testigos, lo cual atestigua el escribano Juan Pérez de Monguía. El 2 de febrero se procede a interrogar al bachiller Francisco López, clérigo mayordomo de la iglesia, en presencia como testigo del bachiller Sabina, pero éste responde que “no es parte ni ha sido en este pleito y negocio y caso lo fuera lo niega” , pues él ya no es mayordomo de la iglesia, habiéndose nombrado uno nuevo, y que por este motivo no “es obligado de jurar de calunia ni otro juramento” . Dos días después es interrogado el licenciado Jerónimo de Santiago León, cura de la iglesia, afirmando que “no tiene noticia del pleito hasta agora le a sido notificada ninguna demanda por el concejo” , y lo único que sabe del tema es lo que le dejaron mandado los visitadores generales, y que “por instrucción que traian de su Magestad y del Capitulo General quedo escripto en el libro de la yglesia” , ordenándole que eligiera un mayordomo clérigo para la iglesia, lo cual ha guardado y guardará, hasta que Su Majestad y el Consejo de Órdenes mande otra cosa, indicando además que está prohibido que ningún religioso jure de calumnia ni otro tipo de juramento sin licencia de Su Majestad o del Prior (9) .

Una vez vistas las declaraciones de los testigos y las partes, el Capítulo General del Consejo de Órdenes decidió que el mayordomo de la iglesia de Santa Catalina debía seguir siendo lego, como era costumbre desde tiempo inmemorial, para evitar perjuicios a la iglesia, mientras que para la venta de los ornamentos y otras cosas, debían estar presentes todas las partes: el cura y el mayordomo de la iglesia, así como algún oficial o miembro del Concejo (10) .

Los interrogatorios que se llevan a cabo para este juicio, nos van a dar bastante información sobre la iglesia de San Catalina, ya que nos indica cómo se llevaba a cabo la práctica de sembrar la dehesa, y como los vecinos participaban no sólo en persona, sino que enviaban sus semovientes y criados, para cooperar en la siembra. También nos muestra cómo se acababa de construir la tribuna de la iglesia, habiendo sido importantes las limosnas dadas por los vecinos, para ayudar en su construcción, mientras que todavía estaba pendiente de finalizar la torre, cuyo remate, como vimos en capítulos anteriores, había dado muchos problemas, y se estaba llevando a cabo el proyecto de construir el retablo.

Los vecinos, como podemos observar, preferían que el mayordomo de la iglesia fuera un lego en lugar de un clérigo, ya que les daba más confianza al tiempo que estaría más preparado para realizar determinadas labores de administración y supervisión. Además, como muchos mayordomos habían desempeñado con anterioridad cargos públicos en el Concejo, su capacidad y honradez sería conocida por los vecinos.

Otro elemento que nos da a conocer es el número de clérigos que había en la villa, que oscilaría entre los diez y doce, de los cuales sólo dos o tres tenían un patrimonio e ingresos importantes, entre los que estarían incluidos el cura de la iglesia y el bachiller Sabina, que como ya vimos en otro capítulo hizo importantes donaciones para construir la ermita y hospital de Nuestra Señora de la Asunción , que se acabaría con el tiempo llamando del Cristo del Amor. Sin embargo, el resto de los clérigos, aunque no se encontraban en la pobreza, tampoco disponían de importantes ingresos, sino los suficientes para vivir con decencia y poco más.

 

NOTAS

1. ARCHIVO HISTÓRICO MUNICIPAL DE LA SOLANA (AHMLS). Libro 10. Libro de acuerdos del Ayuntamiento de La Solana (1561-1575). Acuerdos de 15 de abril de 1574.

2. Ibídem. Acuerdos de 6 de junio de 1574.

3. VILLEGAS DÍAZ, Luis Rafael: Ciudad Real en la Edad Media. La ciudad y sus hombres (1255-1500) . Ayuntamiento de Ciudad Real. Ciudad Real, 1981, pp. 133 y 134.

4. ARCHIVO HISTÓRICO NACIONAL (AHN). Archivo Judicial de Toledo. Santiago. Legajo 53.816. 1575. Pleito entre el concejo y la iglesia de La Solana por la elección de mayordomo. Provisión Real de 20 de diciembre de 1574, comparecencia de las partes y presentación de poderes. La provisión real fue transcrita por FLORES GUERRERO, Pilar: “El Concejo de las Órdenes Militares y el Concejo e Iglesia de La Solana en 1575” en Gaceta de La Solana nº 66. La Solana , abril 1986, pág. 33.

5. CASADO QUINTANILLA, Blas: “Advocaciones marianas en ermitas de Calatrava” en Actas del Simposio Devoción Mariana y Sociedad Medieval. Instituto de Estudios Manchegos. Ciudad Real, 1988, pág. 106.

6. AHN. Archivo Judicial de Toledo. Santiago. Legajo 53.816. 1575. Pleito entre el concejo y la iglesia de La Solana por la elección de mayordomo. Cuestionario para el interrogatorio.

7. La almoneda es la venta pública de cosas, con intervención de la justicia a voz de pregonero, que da a conocer lo que se vende y el precio pedido, para que los compradores puedan pujar, obteniéndose un precio más alto.

8. AHN. Archivo Judicial de Toledo. Santiago. Legajo 53.816. 1575. Pleito entre el concejo y la iglesia de La Solana por la elección de mayordomo. Respuestas de los testigos.

9. Ibídem. Interrogatorio al cura de La Solana , Jerónimo de Santiago León y al mayordomo de la iglesia, Francisco López.

10. Ibídem. Sentencia del Capítulo General del Consejo de Órdenes.